Mark Brusse

Las obras

Sol y sombra
1988
200 x 80 x 28 cm
Madera, cerámica, espejo

Pipe dream
1989
220 x 60 x 36 cm
Madera, vidrio, textil, cerámica, hierro

In the quiet little corner
(En un pequeño rincón tranquilo)
1989
76 x 45 x 48 cm
Madera, hierro y bambú

About base
1990,
200 x 60 x 20 cm
Madera, cerámica, metal

Forgotten thoughts
1990
117 x 200 x 33 cm
Madera y cerámica

Volcano Bowl y Volcano Bowl 2
1989
119 x 90 cm
Tinta china, acuarela, pastel al óleo sobre papel kraft.

La Fundació Stämpfli cuenta con ocho obras donadas por Mark Brusse, artista neerlandés afincado en París desde 1961; seis esculturas de madera y dos pinturas con técnica mixta sobre papel.

About base de 1990 fue la primera obra que llegó a la Fundación. El titulo, que de forma literal significa “alrededor de la base” podría tener un significado ligado al slang americano, en un contexto juvenil sobre primeras citas que comporten contacto físico. Si se mira la imagen se puede entender cierto humor de la expresión. Con otras tres de las esculturas, Tale (Cuento), Pipe dream (Sueño irrealizable o Fantasía o Ilusión) y Sol y sombra, forman parte de una serie en la que la madera es el material principal y protagonista. Son frontales y con un formato vertical que toma la figura humana como medida.

Brusse utilizó un tipo de madera encontrada, cruda, tratada muy poco o nada para permitir que se mantenga sensible a los cambios que le son propios; puede observarse que ella misma se ha modificado con el paso del tiempo.

La madera actúa de hábitat donde se alojan los objetos que el artista ha colocado: la caña de bambú, los vasos, las prendas textiles o las figuritas hechas en bronce o cerámica. Son objetos tanto hallados como hechos artesanalmente. Por ejemplo, un largo tallo de bambú reproducido en cerámica que convierte en rígido lo que de forma natural es flexible. Los objetos, al ser sacados de su contexto y reunirlos, fuerza al espectador a mirar de forma muy diferente a cada uno de ellos.

Los títulos hacen alusión a la fantasía, al deseo, al sueño, el olvido y la energía escondida. Brusse considera sus esculturas como antimonumentos que hablan del mundo personal enterrado haciendo emerger un paisaje psíquico: están cargados de alusiones, sensaciones y afectos disfrazados.

Hizo un uso expresionista de los objetos y materiales, cuyas propiedades se convierten en simbólicos: la solidez de la madera y su calidez, los goteo que evocan heridas, las pipetas de laboratorio y de hospital. Integra elementos blandos y duros, moldes de bronce de animales, vegetales y pequeños cuerpos flexibles procedentes del mundo natural y del azar.

A lo largo de la década de 1960, vivió en París, Nueva York y Berlín. Los cambios de país fomentaron los encuentros y experimentos visuales. Sin pertenecer a ninguna tendencia en particular, estaba cerca de varias. En París, del Nouveau Réalisme y del uso de materiales extraídos de la realidad; en Nueva York, del minimalismo por el tamaño y la monumentalidad de las piezas producidas; en Berlín, de Fluxus, y el sentido efímero de la vida expresado en happenings y acciones callejeras.

Forgotten thoughts (Pensamientos olvidados) es una escultura de un formato horizontal definido por una ancha viga de madera que ejerce, como puente (o banco de jardín), de conexión entre las dos figuras de los extremos situadas sobre dos grandes dados también de madera. Cada uno de ellos, a modo de peana, las sostiene y refuerza el distanciamiento mutuo. Son dos figuras de cerámica hechas con tierras o arcillas distintas.

Los títulos, como el de todas las obras de Bruse, aluden a la fantasía, al sueño, al olvido ya la energía prisionera o dormida. El artista considera sus esculturas como anti-monumentos, posiblemente porque hablan del mundo personal enterrado haciendo emerger un paisaje psíquico en el que los objetos están cargados de alusiones, sensaciones y afectos disfrazados, propuestos para la reflexión del espectador.

En toda su obra hace uso expresivo de objetos y materiales con propiedades simbólicas: la dureza de la madera, los goteo que evocan heridas, las pipetas de laboratorio y de hospital. La madera es encontrada. Integra elementos blandos y duros, moldes de bronce de animales, vegetales y pequeños cuerpos flexibles procedentes del mundo natural y del azar.

A lo largo de su vida ha vivido en París, Nueva York y Berlín, los cambios de país fomentaron encuentros y experimentos visuales. Sin pertenecer a ninguna tendencia, en París estaba cerca del Nouveau Réalisme; en Nueva York, del minimalismo y en Berlín, de Fluxus con el sentido efímero de la vida expresado en happenings y acciones callejeras.

Ambas pinturas, Volcano bowl, 1 y 2 (El cráter del volcán, 1 y 2) quieren aludir a la fantasía, al sueño, al olvido y a la energía prisionera o dormida. Las obras de Brusse hablan del mundo personal enterrado y hacen emerger un paisaje psíquico donde los objetos están cargados de alusiones, sensaciones y afectos disfrazados, propuestos para la reflexión del espectador.

La técnica tiene origen en las largas estancias en Oriente, Japón y Corea en los años 80. Allí descubre el papel hanji, sobre el que comienza a producir pinturas que después se pegan a la tela con la técnica del maruflage, (papel pegado sobre cualquier soporte).

El título asocia la función del cuenco doméstico que conserva el calor del contenido líquido con la idea del cráter del volcán por donde se libera la energía concentrada en el interior del organismo vivo: la Tierra. En las imágenes, el origen del calor proviene de dos formas redondeadas grises que se confunden con el color del fondo.

El autor

(1937, Alkmaar, Paises Bajos)

En toda su obra hace uso expresivo de objetos y materiales con propiedades simbólicas: la dureza de la madera, los goteo que evocan heridas, las pipetas de laboratorio y de hospital. La madera es encontrada. Integra elementos blandos y duros, moldes de bronce de animales, vegetales y pequeños cuerpos flexibles procedentes del mundo natural y del azar.

A lo largo de su vida ha vivido en París, Nueva York y Berlín, los cambios de país fomentaron encuentros y experimentos visuales. Sin pertenecer a ninguna tendencia, en París estaba cerca del Nouveau Réalisme; en Nueva York, del minimalismo y en Berlín, de Fluxus con el sentido efímero de la vida expresado en happenings y acciones callejeras.