Jacques Monory
Las obras
ANG. nº 5
1997
250 x 390 cm
Óleo sobre tela y contrachapado
Esta obra pertenece a la serie ANG. formada por seis obras, hecha entre 1997 y 1999 sin orden cronológico: ANG. nº 5 es de 1997 y en cambio, ANG. nº 1 es de 1999.
La pintura es un díptico con dos placas de madera añadidas, una en la parte baja de la izquierda y otra en la derecha del mismo material.
El título ANG. indica las tres primeras letras de las palabras francesas, Ange (Ángel) y Angoisse (Angustia). La serie confronta la contradicción entre ambas palabras.
Sobre el fondo azul marino casi negro, atravesado por unas estrechas líneas en zigzag a modo de grietas y por otras superficies geométricas irregulares se filtra un amarillo solar en el que se adivinan partes de hojas de palma. Dos figuras humanas ocupan lugares opuestos de forma diagonal: un hombre sentado con los codos sobre una mesa, contempla al conjunto y una mujer caída al pie de unas escaleras.
En el centro, en un recuadro, un revólver sostenido por una mano femenina apunta en nuestra dirección. En el lado derecho vemos, una delgada y afilada pincha metálica curvada como un anzuelo. Desde la izquierda entran en el cuadro unas manos con guantes blancos y mangas negras con los puños de camisa blancos, sosteniendo seis dados con las letras y cifras del título de la obra. A la derecha, en su mitad inferior, una figura femenina azul, en actitud de levantarse.
Parece necesario para el espectador saber que es la misma figura que Monory creó en 1997 para una instalación titulada Tomar el aire/Hay que sacar a los ángeles de las iglesias, que hizo en la iglesia del Hospital Charles Foix de Ivry-sur-Seine. Es la imagen de un ángel huido, liberado de su condición de ángel protector.
Baiser n° 15 (multiple n° 1/3)
(Beso nº 15, múltiple nº 1/3)
2000
50 x 50 cm
Sérigraphie
Sus imágenes se han convertido en personajes de su obra pictórica a lo largo de los años, describiendo un mundo azul, con un pigmento creado y patentado por él, el Azul Monory que se ha convertido en firma de gran parte de su obra.
Sobre un fondo de este color en el que se adivinan las crestas blancas de olas del mar, vemos en primer plano las dos cabezas de una pareja abrazada en un apasionado beso. Como en la última escena de una película, la tensión de un argumento que desconocemos queda liberado por el beso. No vemos sus rostros: ella está de espaldas y él tiene sobre sus ojos una estrecha franja negra. Superpuesta al fotograma imaginado, una numeración técnica en blanco pone distancia entre el espectador y la calidez de la escena.
También es ésta la función del azul, enfriar la tensión y la violencia latente en algunas de sus pinturas, fotogramas recortados de la larga película de su vida, escondida o disfrazada con el ambiente del género policiaco. Conviven las referencias al viaje, el motel, la carretera, los espacios abiertos vistos desde el automóvil en una atmósfera de fuga y de peligro.
Es interesante reflexionar sobre el proceso psíquico generador de su obra, las relaciones del inconsciente y la dialéctica de las imágenes. Apropiándose de imágenes hechas por otro o por sí mismo años atrás, crea algo nuevo. De ahí el carácter a la vez autobiográfico por un lado y original por otro.
El artista
(Paris, 1924 -2018)
La obra de Jacques Monory adopta, desde su inicio, los nuevos lenguajes fotográficos y del cine experimental de los años 50 del s. XX, con la complicidad de amigos como el editor Robert Delpire o el fotógrafo Robert Frank. Monory, cámara en mano, se convirtió en cronista de su propia vida cotidiana, registrando minuciosamente todo lo que veía en sus viajes, sus obsesiones, sueños y amigos y familiares más cercanos.
Sus imágenes se han convertido en personajes de su obra pictórica a lo largo de los años, describiendo un mundo azul, con un pigmento creado y patentado por él, el Azul Monory que se ha convertido en firma de gran parte de su obra.
También es ésta la función del azul, enfriar la tensión y la violencia latente en algunas de sus pinturas, fotogramas recortados de la larga película de su vida, escondida o disfrazada con el ambiente del género policíaco. Conviven las referencias al viaje, el motel, la carretera, los espacios abiertos vistos desde el automóvil en una atmósfera de fuga y de peligro.
Pictóricamente, la trayectoria artística de Jacques Monory está ligada a la Figuración Narrativa, grupo de artistas de los años 60, de una nueva generación, cosmopolita, estimulados por la fuerza de los nuevos medios de comunicación de masas, la prensa, el cómic, las películas y la publicidad, y con un fuerte interés por los debates ideológicos. Este grupo, del que Monory fue una figura destacada, recuperó la figuración, vinculándola estrechamente a las nuevas actitudes sociales y comunicativas. Sus obras buscaban condensar una narración en una imagen. De ahí su nombre, Figuración Narrativa, nacida y desarrollada en paralelo al pop art anglosajón ya los Nouveaux Réalistes impulsados por el crítico Pierre Restany.