Konrad Klapheck
La obra
L’impatience du Sphinx
(La impaciència de la Esfinge)
2004
56 x 71,2 cm
Litografía
La Esfinge a la que se refiere el título ha tomado la forma de una extraña máquina de perforar, próxima a la de una máquina de coser. Está representada de perfil con una pintura fría, precisa y realista, como una ilustración de catálogo de equipo técnico o maquinaria. La impaciencia del título puede venir sugerida por la longitud de la aguja de perforar y la ominosa sensación de amenaza.
La Esfinge era un animal mitológico de la antigüedad que custodiaba la entrada en la ciudad griega de Tebas pidiendo la respuesta a una adivinanza que proponía a los viajeros para permitirles el paso. Quienes no acertaban o desconocían la respuesta perdían la vida y eran devorados.
“Decidí construir todo un sistema de temas mecánicos para contar mi autobiografía a través de ellos”. De esta forma, mostró la relación de las máquinas con el ser humano, preocupación de artistas e intelectuales desde finales del s. XIX y de la que es muy representativa la máquina protagonista del breve relato de Kafka, «En la colonia penitenciaria», de 1919.
El artista
(Düsseldorf, 1935 – 2023)
Klapheck fue pintor y artista gráfico. Las pinturas que empezó a exponer en los años cincuenta eran descripciones de maquinaria doméstica. Sus temas han incluido máquinas de escribir, coser, grifos y duchas, teléfonos, planchas, zapatos, llaves, sierras, neumáticos, timbres de bicicleta y relojes.
Nacido en el seno de una familia judía, Klapheck vivió la expulsión de su padre de la Academia de Arte de Düsseldorf en la que daba clase y que más tarde sería uno de los seis millones de inocentes que fueron asesinados en los campos de exterminio. Murió en Auschwitz. Los artefactos pintados por Klapheck quieren ser alegorías de instrumentos al servicio del mal, las máquinas de escribir con las que la burocracia nazi escribía las sentencias a muerte de las personas condenadas a los campos de concentración.
Las máquinas de coser refieren la separación clara de las funciones sociales entre hombres y mujeres, separación que quedaba muy clara en una sociedad como la nazi, relegando a las mujeres a su papel de amas de casa, más unidas a las máquinas de coser como elementos indispensables dentro del rol de guardianas del hogar que les había otorgado la ideología nazi.
En la década de los 50, Klapheck estudió con su mentor, el surrealista Bruno Goller, y a través de é entró en contacto con André Breton. Se mudó a París, en el momento del desarrollo del Informalismo, pero no se encontró a gusto artísticamente y regresó a su Düsseldorf natal.
Fue uno de los pocos artistas internacionales en la colección de la Fundación Stämpfli que no desarrolló su trayectoria en París.