Peter Stämpfli

Las obras

Rouge Baiser
1966-2002
92 x 242 cm
Óleo sobre tela recortada y montada sobre bastidor con la misma forma

Rouge Baiser representa unos labios femeninos en un formato de más de 2 m de ancho de color rojo intenso. Stämpfli recortó la tela, montándola en un bastidor que seguía con precisión la forma de la silueta de los labios.
Quedó separada unos centímetros de la pared por lo que avanza en el espacio del espectador buscando la sensación de que flota o quizás ha quedado flotando cuando el resto del cuerpo ha desaparecido. Sin llegar a las tres dimensiones, el objeto sobrepasa las dos dimensiones tradicionales de una pintura.
Son sólo unos labios y un color, el rojo del beso que en la iconografía del s. XX se han convertido en símbolo de la pasión, del erotismo, del deseo. Pasados ​​casi 60 años de esta obra, la imagen de unos labios rojos quizás ya no sorprende pero la obra sigue conservando la fuerza original.
Rouge Baiser está expuesta de manera permanente en la sala A formando parte de la muestra del “diccionario de objetos y de gestos cotidianos” que Stämpfli pintó entre 1963 y 1970. El objetivo era abstraerlos de la banalidad de la vida diaria y llevarlos al taller del artista representado a través de la técnica. Fue ésta su toma de posición artística y la de otros artistas jóvenes de la época, para volver a introducir el objeto y la figuración adaptada al cambiante contexto social de aquellos años, contemporánea del pop-art y de los nuevos realismos.
La obra, pintada en 1966, se quemó en el incendio del taller del artista en 1990. Es la única de todas las que desaparecieron que el artista volvió a realizar. Fue en 2002 a petición especial de Daniel Abadie, comisario de la exposición que ese año el Jeu De Paume de París dedicó a Peter Stämpfli. Abadie convenció al artista de la necesidad de contar con la obra en la que reservó un lugar privilegiado.

Town & Country, nº 2
1972
351 x 215 cm
Óleo sobre tela sobre batidor recortado

A partir de 1970 y hasta 1990, Peter Stämpfli abandonó su «inventario de objetos y gestos de la vida cotidiana» para centrarse en un único tema, símbolo y mito moderno de la sociedad mecanizada: el neumático y la geometría que contiene.
Desaparece el color reemplazado por tonos del negro y del gris, mientras las dimensiones de las obras crecen y los grandes formatos de pinturas y esculturas se proyectan hacia el espacio del espectador.
La pintura representa de forma vertical y en gran formato, la mitad superior de un neumático, pintado sobre una tela recortada siguiendo la silueta y colocada sobre un bastidor hecho a medida para la obra.
Su localización en la sala 1 y las medidas de la obra sirven de indicador, a modo de estela de grandes dimensiones, de lo que el visitante encontrará en las tres salas dedicadas a la exposición antológica de la evolución artística del artista suizo. Residente en París y nombrado en el año 2004 hijo adoptivo de la villa de Sitges por Consistorio Municipal fue el creador en el año 2010 de la Fundación de Arte Contemporáneo que lleva su nombre.

El artista

(Deisswil, Suïza, 1937)


Peter Stämpfli está ampliamente comentado, en los apartados del menú de esta web.
Su personal reintroducción del objeto y la figuración en el año 1963, adaptada al cambiante contexto social, contemporáneo del pop-art y los nuevos realismos, tomó la forma de representaciones de lo más banal i impersonal del gesto cotidiano mostrado en la Sala A, antes citada.
Sus obras representaban lo más banal o impersonal, el gesto cotidiano de tomar el primer café del día, abrir el diario, un tomate o cualquiera del resto de las obras expuestas en la sala pero también otras que no están aquí como una máquina de lavar, una nevera, un paquete de cigarrillos, un teléfono, la mano que sostiene un sombrero. Todo sobre un fondo blanco o amarillo, un espacio neutro y continuo con colores planos y fondos neutros que evocan claramente el estilo del anuncio publicitario.
Exactamente en ese año 1966, en Estados Unidos de América, dentro del movimiento minimalista abstracto, artistas como Frank Stella o Ellsworth Kelly también recortaban sus obras geométricas convirtiéndolas en volumen de manera similar a lo que Stämpfli estaba haciendo con los labios del Rouge Baiser.
A partir de 1970, Stämpfli centró sumirada en los aspectos más atractivos de los automóviles modernos de aquellos años. Pero no tardó en descubrir el neumático y, en concreto, la banada de rodadura y el perfil geométrico de esa parte escondida, poco visible, oscura y siempre sucia pero imprescindible para el funcionamiento de un vehículo a motor.
Aquí comenzó una larga carrera investigando la geometría abstracta escondida en el má concreto de los objetos industriales.