A-Sun Wu
La obra
Una madre enseña a leer a su hijo
2008
91 x 116,5 cm
Acrílico sobre tela
La composición organiza la obra en dos áreas muy similares, pero con estructuras diferentes. La mitad superior está formada por estrechas franjas verticales pintadas de marrón rojizo con pequeñas manchas azules y rojo brillante. El contorno negro las hace resaltar del fondo, construido con varias capas transparentes superpuestas en varios tonos de blanco sobre gris y azul.
En la mitad inferior, las franjas se curvan y toman direcciones opuestas, con cierta simetría, donde la estructura vertical desaparece y es reemplazada por una horizontal. El título de la obra, Una madre enseña a su hijo a leer, cobra sentido cuando en esta zona inferior se identifica la forma de una cabeza muy esquemática, con la frente cruzada horizontalmente por tres pinceladas blanquecinas horizontales, los ojos de color azul y pupila negra, la nariz y la boca, todo con un estilo a medio camino entre lo primitivo y lo infantil. A la altura de lo que correspondería a las orejas, emergen las mismas franjas que hemos descrito anteriormente, que con una forma vagamente elíptica se unen en la parte central inferior, sugiriendo los dedos de las manos. Menos identificable es la madre a la que se refiere el título, que debemos situar con el complejo conjunto de rayas verticales comentado al principio de esta descripción.
El artista
(Taiwan, 1942)
Tras un período inicial de pinturas muy coloridas en referencia a Goya y España, A-Sun Wu representó en sus obras la vida urbana, las calles, los rascacielos de Nueva York. A partir de 1979, “atraído por lo primitivo y lo original” y tras una primera estancia en Sudáfrica, se dedico a pintar paisajes en los que intenta dar cuenta de “la luz del sol y el aire”, expresión de sus sentimientos más profundos. A partir de entonces, nunca dejaría de inspirarse en representaciones de pueblos primitivos (del Amazonas, África, Papúa Guinea, las islas del Pacífico, etc.). Apasionado coleccionista de representaciones de las llamadas culturas primitivas, máscaras y símbolos totémicos, ideogramas, caligrafía china, símbolos arcaicos, motivos geométricos, bestiarios jeroglíficos y figuras simbólicas pueblan sus lienzos. Creó pinturas acrílicas sobre madera maciza o corteza de árbol donde predominan los colores simbólicos: rojo (vida y energía), negro (poder) y blanco (paz). Desde 1995, también crea esculturas policromadas con materiales reciclados o, cuando adquieren un carácter monumental, con grandes troncos tallados y pintados a modo de relieve.