Hugh Weiss

La obra

(Capiteles capitales)
1985
95 x 78 cm
Óleo sobre tela

El título de esta obra juega con la similitud de dos palabras: el capitel de una columna clásica y su importancia “capital”, asociando un juego de palabras casi infantil con la estridencia y la aparente complejidad de la obra debido a la densidad de objetos que la pueblan.

La obra, desde 1985, forma parte del trabajo temático que comenzó en 1980. Tras su primera visita a la India en 1975, donde ganó el primer premio en la Trienal de Nueva Delhi, desarrolló su tema de elefantes y otros animales en 1974 y se dedicó a la arquitectura en 1978. Los temas de catedrales y cúpulas comenzaron en 1980. Inspirado por sus viajes a Egipto, exploró el tema de las barcas y ríos sagrados.

L’artista

(Filadelfia, 1925 – París, 2007)

Tras completar sus estudios en la Escuela Secundaria de Filadelfia y en la Academia de Bellas Artes en 1940, en 1943 se unió a la Fundación Barnes, se graduó en Historia del Arte y sirvió en la Guerra del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. La visión de cuerpos desmembrados reaparecería en sus pinturas hacia el final de su vida. Tras la guerra, recibió varias becas y premios que le permitieron viajar a Europa. En 1948, se trasladó a París y, por invitación de Geneviève Asse, participó en el Salón de Artistas Menores de Treinta Años.

En 1949, viajó a Italia y conoció a la fotógrafa Sabine Weber, conocida como Sabine Weiss, con quien se casó en 1950 y se estableció en París.

Aquel mismo año realizó su primera exposición individual. Entre 1950 y 1975, realizó veinte exposiciones en galerías y museos de Europa y Estados Unidos. En 1964, creó sus primeros biplanos blandos.

La obra del artista refleja un mundo altamente personal y experimental en cuyos aspectos oníricos van de la mano con un cierto primitivismo y referencias a dibujos infantiles. Nunca rechazó la influencia del movimiento CoBrA —orígenes de tres ciudades europeas: Copenhague, Bruselas y Ámsterdam— fundado en París el mismo año que Weiss llegó a la capital francesa. Los críticos notaron la presencia de Dubuffet, de Kooning y algunos aspectos de la abstracción lírica en su pintura. También disfrutó de una cercanía artística y amistad con los pintores de la figuración narrativa, participando en la exposición Mitologías cotidianas II de 1977 en el ARC (Arco de Arte Moderno) de París. Sin embargo, su obra se aleja de los enfoques grupales y es distintivamente personal y difícil de clasificar. Weiss inventa sus propias imágenes tragicómicas que aluden a la extrañeza del mundo. El colorido de sus pinturas es brillante, mientras que las paradojas y la asombrosa estridencia de los personajes que habitan su mundo revelan un humor y una ironía subyacentes no exentos de una crítica cáustica.