Bernard Moninot
La obra
La – La – La
1994-2005
45 x 134,5 x 9,5 cm
Serigrafía sobre vidrio y un diapasón de cristal
El título hace referencia a la triple repetición de la nota musical La.
La obra consiste en tres círculos delgados de vidrio de 4o cm de diámetro situados verticalmente sobre un estante del mismo material y apoyándose en la pared. Un diapasón de la nota está situado a su lado.
Los tres discos están grabados con serigrafía la impresión del movimiento producido por las ondas sonoras del diapasón.
El artista ha inmovilizado, como en una fotografía, algo que es invisible e imposible captar materialmente como es una nota musical.
El artista
(Le Fay, Saône-et-Loire, Francia, 1949)
Bernard Moninot, desde sus inicios, ha trabajado en torno a la poética de la inscripción, de la huella, de lo que en alguna otra obra nos hemos referido como la presencia del ausente. Desde los años 80 persigue los modos de representación de los fenómenos naturales, instantáneos, efímeros e inaprehensibles: las manchas de la luz del sol, las sombras, el viento, las ondas sonoras o el polvo.
Se trata de una obra delicada y rigurosa investigando el trazo invisible del gesto y la naturaleza, expandiendo los límites del dibujo para explorar las formas de percibir, recordar y registrar el mundo.
Explora la percepción, gesto, memoria visual y relación entre naturaleza y abstracción. Su trabajo se mueve entre el dibujo, la escultura, la instalación y el uso de materiales inusuales.
Fascinado por el rastro del movimiento, especialmente los gestos no visibles o efímeros (como el del viento, el sonido o la luz), utiliza dispositivos que registran movimientos de objetos naturales, como ramas o hilos, para generar trazos automáticos o aleatorios.
Interesado por el tiempo y los procesos, muchas de sus obras son resultado de realizaciones largas o lentas en las que el paso del tiempo, como la luz solar, el movimiento de una sombra o el desplazamiento de un objeto, deja una impronta física. Trabaja a menudo con la idea de tiempo suspendido, de memoria latente o de permanencia efímera. Aunque su obra es profundamente visual y sensible, tiene también un componente conceptual que flirtea con el mundo científico: instrumentos, esquemas, observación de fenómenos naturales. A menudo utiliza materiales como vidrio, hilos, hilos metálicos, plumas, redes, espejos u objetos ligeros, creando estructuras casi inmateriales. Este uso le permite trabajar con la luz, las sombras y la fragilidad, creando una obra que invita a mirar de forma más lenta y atenta.