Sala 1

París, años 60. ¿Hacia dónde nos llevan las imágenes?

Mark Brusse, Pierre Buraglio, Christian Jaccard, Ladislas Kijno, Peter Knapp, Piotr Kowalski, Jean Le Gac, Jean-Michel Meurice, Olivier Mosset, Pavlos, Gérard Titus-Carmel

París, años 60. ¿Hacia dónde nos llevan las imágenes?

Hay momentos en que las imágenes dejan de explicar el mundo para empezar a ponerlo en duda. El París de los años 60 fue uno de estos momentos.

En París, durante la década de los 60 del siglo XX –y con mayor intensidad después de Mayo del 68–, la escena artística francesa vivió una profunda transformación. Los artistas exploraron nuevas técnicas, materiales y formatos, poniendo en cuestión la naturaleza y función misma de la imagen. Desde la segunda mitad del siglo XX, la sociedad, la economía, la ciencia, la tecnología y los medios de comunicación transformaron los hábitos de vida del mundo occidental. En ese contexto, emergieron nuevas formas de vanguardia.

Los artistas vinculados a la Figuración Narrativa enarbolaron la dimensión política de la imagen. Sus obras se concebían como herramientas con las que denunciar las contradicciones de la sociedad capitalista de posguerra y, especialmente, la hegemonía de los Estados Unidos. El arte se convertía, así, en un espacio de confrontación ideológica, marcado por el rechazo al consumismo, la Guerra Fría, la amenaza nuclear y las guerras de Argelia y Vietnam.

Otros artistas, en cambio, desconfiaron de la imagen como vehículo de relato o de ideología. En contraposición, exploraron una pintura reducida a formas elementales y geométricas, derivadas de un gesto mínimo y repetitivo, en la que la mano del autor tiende a desaparecer. La obra se presenta como un hecho literal, sin tiempo ni narración. Las imágenes “no tenían que explicar”, sino que “tenían que ser”.

Las direcciones de esta investigación fueron múltiples. La imagen, entendida como producto social, fue sometida a procesos de disección y desmontaje para analizar su materialidad. En este sentido, artistas vinculados al movimiento Supports/Surfaces investigaron el propio soporte pictórico, descomponiéndolo y replanteando qué es una pintura. Paralelamente, se desarrollaron prácticas intermedias, a menudo irónicas o distanciadas, que combinaban diversas posiciones e incorporaban recursos como el fragmento, la repetición, la cita y el desplazamiento, en la línea del gesto duchampiano del ready-made.

Esta exposición no opone estilos, sino que presenta un campo de fuerzas. Un momento en que la pintura –figurativa o no– fue radicalmente puesta en cuestión, en un proceso que, todavía hoy, continúa abierto.