La Fundació Stämpfli inaugura este sábado, a las 13 horas, su nueva exposición temporal. Igual que la presentada en mayo del año pasado, se trata de una triple muestra simultánea. El punto de partida, en la Sala 1, será una revisión del hervidero artístico del París de la década de los 60. Ese contexto histórico se complementa, en la Sala 2, con una recreación de la huella que Peter Stämpfli realizó para su exposición de 1980 en el Centre Pompidou de París y, en la Sala 3, con una selección de obras del fondo propio de la Fundación.
El hilo conductor de la nueva triple exposición de la Fundació Stämpfli intenta responder a la pregunta: ¿hacia dónde nos llevan las imágenes?. En París, a lo largo de los años 60 —y, especialmente, después de Mayo del 68—, los artistas cuestionaron profundamente la imagen y su definición.
En un contexto de grandes transformaciones sociales y políticas, algunos artistas, como los de la Figuración Narrativa, convirtieron la pintura en una herramienta crítica. Sus obras denunciaban las tensiones del mundo contemporáneo: el consumismo, la Guerra Fría o los conflictos coloniales. Otros, en cambio, rechazaron la imagen como relato o mensaje. Redujeron la pintura a formas esenciales, repetitivas, casi anónimas, hasta convertirla en una presencia literal. Entre estos dos polos se abrieron múltiples caminos: la pintura se desmontó, se analizó y se reinventó. Materiales, soportes y gestos se convirtieron en el centro de la experimentación.
Más que oponer estilos, la nueva exposición de la Fundació Stämpfli presenta un momento de intensa transformación. Un tiempo en el que la pintura —figurativa o no— fue puesta en cuestión y redefinida. Un proceso que, aún hoy, continúa abierto.
